Acostado
Espero ganar con estas palabras el honor de su lectura.
Es en la noche, cuando, ya acostado, dispuesto a dormir, hablo conmigo, me explico, me debato, reto a mi mente a justificar mis actos, a analizar lo sucedido y a proponer mas de lo que totalmente despierto pude pensar.
Es este el momento perfecto, porque es el único momento que, a pesar de no estar solo, me siento en soledad, nadie necesita nada mas de mi, nadie quiere nada mas de mi, simplemente soy yo pidiéndome raciocinio, análisis, exigiendo a mi mente que demuestre que podemos llegar mas allá y entonces sucede; logro entrar en un momento de introspección que algunas veces llega a ser brutal, algunas positivo, casi siempre de regaño y de pronto con los ojos cerrados, con nada mas que palabras y oscuridad se ve una tecla, otra, otra y me cansa y asusta porque ¿que hacen ellas ahí? son involuntarias y de que clase de control mental habla eso, me impresiona, porque considero, es un momento donde mi inconsciente domina a mi consciente, donde, el decide como es que se representaran las ideas y sobraría forzar imágenes mentales claras u obvias. En cambio es un brillo, un lento y no muy iluminado flash, una tecla acomodada perfectamente en el espacio que la ubicaría en el teclado. Quiero entender esto como una visión de la fuerza de las palabras, donde cada letra forma y forja una idea y me invita a no permitir que se desvanezca al igual que el brillo de esas teclas.
Esto implica un gran riesgo, porque, en lo personal, no conozco peso mas grande que el de las propias palabras, ni arrepentimiento mas grande que el de haber hablado de mas.
Pero acostado, casi dormido nada importa, estoy conmigo, y entre el sufrimiento, la angustia y el control existe una distancia muy corta. La distancia que implica abrir los ojos pero ¿para que huir? si estoy a salvo, ¿porque escapar? si puedo aprender sin riesgos. Es, en ese momento donde se plantea, no solo ante el sueño, si no en la vida misma, que tan viable es huir del sufrimiento, del miedo, de la angustia; si al escapar no quedara nada, ningún aprendizaje, ninguna fortaleza para la siguiente prueba y es que de que sirve rodear los problemas si habras escapado de uno pero, sin lugar a dudas, vendrán mas.
Por que a como percibo las cosas vivir es un problema donde disfrutar o ser feliz depende de como afrontas y vives esos problemas. Porque, como ya he comentado en alguna conversación, no conozco a nadie que al llegar a cierta edad pueda decir: “por fin se acabaron los problemas” y recostarse a relajarse de manera calmada. Espero no lo vean solo como una idea pesimista; es solo que me parece mas sencillo tener bien entendida “la” o quizás ”mi” realidad y de esa forma encararla firmemente para salir avante de este castigo-placer-experiencia llamado vida.
Lo que trato de decir es que no pasemos la vida esperando que el reír, disfrutar, gozar y el amar se den así como así, solo por ser emociones humanas, debemos esforzarnos por vivirlas pero vivirlas con calidad.
Me despido agradeciendo hayan leido tantas ideas fundamentadas en uno de los principios mas básicos: la opinión personal.
Carlos Rosas